jueves, 24 de mayo de 2012

Este comentario, de mano de Antonio Tejedor Garcia (lagartosquebrada.blogspot.com)
relata de forma resumida y directa, la relidad actual referente a los recortes en educación.
Me he permitido (espero que con su permiso) resaltar en rojo, lo que a mi humilde parecer,
responde a una realidad incuestionable.
 
 
La Educación, un debate permanente.

Los recortes presupuestarios atacan a todas las esferas de la Administración. Donde menos lo notan, en Defensa, por supuesto. No se van a quedar con el culo al aire. Y la iglesia, a la que no quitan un euro. No se van a quedar con el alma en pena.
La pasada huelga de Enseñanza a nivel estatal me hace reflexionar sobre el alcance de los recortes presupuestados. No por la incidencia más próxima, que también. El que a los profesores les aumenten un par de horas de clase, con ser importante, no me parece lo peor. Se suprimirán miles de puestos de trabajo para interinos cuya labor no podrá ser sustituida y cantidad de alumnos con problemas dejarán de ser atendidos como merecen. La elevación de la ratio, del número de escolares por aula, es una barbaridad. Porque eso implica un descenso en la calidad de la enseñanza – a pesar de la responsable (¿o irresponsable?) de Educación en Valencia, que dice (más o menos) que no hay ningún indicio experimental que permita identificar número de alumnos con los resultados obtenidos-. ¿A qué escuela ha ido esta señora?
Todos los gobiernos neoliberales atacan la Educación Pública. ¿Por qué? Muy sencillo: una buena educación pública y universal y gratuita permite una mayor igualdad de oportunidades, aumenta la capacidad crítica ante cualquier sistema, nos hace un poco más libres. Y además, no hacen negocio con ella.
¿Hay alguna aberración mayor para este neoliberalismo ramplón y chapucero, corrupto y que se pasa la ética y la justicia por la entrepierna que una Educación Pública que permita estas tres cosas?
Por esto y por mucho más, siempre estaré al lado de una Educación Pública y de calidad.

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