viernes, 18 de enero de 2013

EL CAZADOR DE PALABRAS




 
Dicen que toda persona, no debiera abandonar este mundo sin
haber sido padre o madre...sin haber plantado un árbol o haber
escrito un libro.
Ser padre o madre es relativamente fácil, “fabricar” un hijo
es sencillo, e incluso grato...otra cosa es criarlo y quienes sean
padres o madres saben de lo que hablo.

Plantar un árbol es otra tarea que a priori se antoja también
fácil...cavas un hoyo en la tierra, plantas como su propio nombre
indica el árbol a elegir ,tapas y riegas con agua.
Otra cosa es podarlo, fumigarlo...en definitiva:cuidarlo.

Escribir un libro si que tiene tela, como padre de cuatro hijos y
plantador de varios arboles,sin duda tengo que decir, que esta
si que es la tarea mas difícil de las tres...me explico:

Hace unos meses comencé a escribir un libro de ficción,
(entre otras cosas por que es mi tema favorito),y con mas ilusión
que tablas,con las ideas muy claras en mi cabeza de lo que,a mi
me parece una buena historia, me puse manos a la obra...
Mi objetivo, en principio no era otro que editar unos cincuenta
ejemplares por mi cuenta, para familiares y amigos.

Y empecé a escribir, un día tras otro, embalado como alma que
lleva el diablo , escribiendo,leyendo, releyendo y vuelto a releer
lo escrito, para no tener fallos de ortografía o sintaxis...y cuando
tras unas veinte paginas curradas, me surgen algunas dudas...
¿estoy escribiendo solo para mi?
¿y si esto, a lo que tanto tiempo dedico no gusta a nadie?
¿y si tanto esfuerzo resulta vano?

Como me dijo un buen escritor, Antonio Tejedor García,
ex profesor y buen amigo:
Contar una historia de forma oral, en casa o a los amigos
tiene que ser diferente a lo escrito,la palabra en el papel no
permite la repetición inmisericorde
Así mismo me aconseja dejar reposar un poco de tiempo lo
escrito para después corregir...

Y tenia toda la razón...cada vez que me pongo a leer lo que
tengo, le saco fallos antaño no vistos...repetición de verbos,
enumeración excesiva de pronombres, reiteración de “me,y,
pues” etc ,etc.

Lo que me lleva a tres cuestiones:

Primera:
Zapatero a tus zapatos.

Segunda:
Los escritores son cazadores de palabras.
Conocedores de todas ellas,las manejan a su antojo.
Pueden ser certeros y darte en el corazón.
Sus piezas son sus lectores.
Sus artes los sentimientos.
Y sus plumas,bolígrafos u ordenadores su munición.
Son los reyes en sus bosques de palabras.
El viento y puntería su imaginación.

Y tercera:
¿Es la escritura un don?

Un ejemplo sencillo y claro del cazador de palabras Antonio
Tejedor aconsejándome:
La palabra en el papel no permite la repetición inmisericorde...
¿¿INMISERICORDE?? Me encanta esta palabra...me deja patidifuso,
y el tío seguro que la escribió como el que oye llover.
Y esto sin duda es la grandeza que tienen los libros y sus autores,
que mas que escritores son cazadores de palabras, que nos hacen
vivir una historia y la vivimos como si fuera propia.

Cuando leo un libro, relato, periódico,o lo que sea, no puedo
evitar cuando descubro una palabra que, por su composición,
tonalidad, rareza, o por vete tu a saber el por qué, me suena
como algo celestial...y me paro en la lectura, asimilando la
palabra en cuestión, la examino,la repito en mi mente y alabo
al escritor o escritora que a obrado dicha proeza.
Las palabras están ahí...para todos igual, solo los buenos
cazadores las combinan y nos las muestran.
¡¡¡APRENDAMOS A CAZAR¡¡¡

Mi escopeta es mala,
Mi bosque de palabras matorral,
Mi puntería es un desastre,
Y mis piezas que no están.

No están por que no puedo,
Por que no puedo cazar,
Las palabras se me escapan,
y no las puedo cazar.

Si tuviera un bosque grande,
si tuviera puntería,
si pudiese cazar palabras
otro gallo cantaría.

Escribía el cazador
con palabras de miel puras
con la pluma su gatillo
disparaba escrituras.

viernes, 11 de enero de 2013

Monólogo borrachera parte 1





¿Alguien puede decir que nunca ha pillado una borrachera
en su vida? Seguramente pocos...
Yo he pillado algunas, pero la primera nunca la olvidaré...
Me meé encima, y no fue por no poder aguantar,sino que
cuando quise dame cuenta, lo que estaba sujetando era un
huevo y no la polla.

Nadie olvida una buena borrachera.
Hace tiempo vivía con un colega que las pillaba que te cagas.
Un día, ciego perdido, salió del bar reptando, como las
lagartijas o los militares haciendo instrucción.
Cruzó la calle, un codo después de otro, llegó al piso, subió
las escaleras y abrió la puerta como pudo.
Al verle entrar, y frente a mi solo pude decirle...
¿ De donde coño vienes y donde cojones te has dejado la silla
de ruedas cabrón???
Y me contestó: Dejate de hostias y dame la guitarra que esta
noche follo.

Un día en el bar, mi colega,muy cocido, le dijo al camarero:
¡¡Camarero!!...Pon me cinco litros de vino !!
Y el camarero le preguntó...¿ y el casco?¿Traes envase?
¡¡¡Estas hablando con el!!!Le contestó.
Y no lo decía de broma, bebía mas que los peces en el rio que
beben y beben y vuelven a beber.

Y no hay buena borrachera si no echas la papas o vomitas,
y si no, tomar un café con sal es el truco por excelencia,
pero...¿por que cojones café con sal? ¿por que no café con churros?
¿O un bocata de jamón? Este es un tema para investigar.

Así mismo, el borracho suele ser descuidado, puedes reconocerlo
rápidamente si ves a alguien hablando con su móvil, y descubres
que lo que tiene en su oreja es un paquete de tabaco.
Aprendí todo esto el tiempo que viví con mi colega Pepe, campeón
de los borrachos, vicioso y minusválido.

Teníamos un pequeño apartamento, con un pasillo muy estrecho,
tan estrecho que Pepe tenia que plegar la silla y cruzarlo andando.
Un cristo colgado en la pared de enfrente, con las manos en los
bolsillos, daba fé de su estrechez.

En la cocina, solo nos cabía una nevera, por eso Pepe llamaba
simpáticamente a sus sobacos microondas, para descongelar,
y sus ingles para cocinar.
Lo chungo era hacer huevos fritos, siempre nos salían crudos,
siempre se acababa el gas del mechero antes de terminar.

El baño si que era un problema...para jiñar tenias que sacar los
pies fuera del pasillo...¡¡Mira el lado bueno!!!decía Pepe, así no
nos hace falta pestillo. ¡Siempre sabremos cuando está ocupado!.

El papel higiénico, lo teníamos en el techo del pasillo, ganando
así algo de espacio extra.
Y la ducha, también algo pequeña, culo y polla tocando alicatado,
te reducían la movilidad, que tenias que calibrar bien, si no querías
meter el pié en la taza de váter.

Hablando de váter, recuerdo que Pepe sufría de estreñimiento agudo,
sus alaridos y lagrimas en sus ojos lo confirmaban.
Así que un día lo acompañé al médico, que después de muchas
pruebas y análisis le confirmó:
“El problema señor José, es que tiene usted la polla tan grande que
tiene el ojete asustado, en adelante, cuando valla usted a jiñar, sujete
su rabo hacia arriba, y seguro cagará usted tranquilo.
Este diagnostico, ya le gustaría a mas de uno que se lo dieran...

Como iba diciendo, nuestro apartamento era algo pequeño,
en el comedor, comíamos por tandas, y sentado en la mesa, con
solo alargar la mano, podías cerrar la puerta de la calle, o cerrar el
grifo del lavabo. Un día vino Pepe con un cuadro que le habían
regalado, ¡¡Mira, mira!! me dijo...borracho e ilusionado...y tuvimos
que salir a la calle para poder verlo entero .y como no cabía,
decidimos partirlo por la mitad, colgando una parte en la pared del
comedor, y la otra en el techo.
Las habitaciones también pequeñas, sobre todo la mía, en la que solo
podías tumbarte de costado, y que para darte la vuelta tenia que volver
a salir de la habitación.

Otra cosa era el desorden y la falta de limpieza...
Platos en la ducha,el champú en la cocina, sábanas en el pasillo..Pepe
tenía la sana costumbre de lamer su plato para no tener que limpiarlo,
lo miraba a trasluz, lo relamía, y si no le convencía se quitaba un
calcetín y le daba brillo...¡¡La higiene es fundamental!!...Decía.

Por que aunque buena gente, Pepe era un poco guarro, recuerdo que una vez,
Duchándose, frotando enérgicamente sus muslos de abajo hacia arriba,
descubrió unas rayas amarillas...Sumido en la curiosidad, siguió frotando
y se encontró un chándal.
Pepe podía coger un trozo de pizza del suelo, vete tu a saber desde
cuando, y dándole un soplido, comérselo y deleitarse como si de caviar
se tratara...

La primera vez que lo vi, entendí por que cuando soltaba un pedo, podías
cortar el aire con un cuchillo...Era algo asqueroso e increíble, las ratas y
cucarachas se daban de hostias por salir por la ventana.
Encima se recochineaba...¡¡Si solo ha sido una plumilla!!...Decía.
¡¡Se te saltaban la lagrimas¡¡ ni un buzo aguantaría un minuto¡¡

El mear y soltar un pedo al mismo tiempo, era una costumbre de la que
hacia gala, diciendo: “el que mea y no se pee, es como el que tiene un
libro y no lo lee”.o “el que mea claro y pee fuerte no le tiene miedo a
la muerte.

Asi que señoras y señores, les alquilo a tiempo indefinido a mi colega,
y beban,coman y follen que la vida son tres días¡¡¡¡